A los 114 años Fauja Singh, falleció tras ser atropellado el hombre que desafió la edad y convirtió el dolor en hazaña. Su legado como símbolo de esperanza y superación vive en cada zancada.
Una tragedia en las rutas de Punjab
El 14 de julio de 2025, India y el mundo del deporte perdieron a uno de sus íconos más inspiradores: Fauja Singh, conocido como el “Tornado con Turbante”, falleció trágicamente a los 114 años tras ser atropellado por un vehículo mientras caminaba cerca de su aldea natal en Beas, en el estado de Punjab.
El accidente fue reportado como un caso de atropello y fuga, aunque posteriormente la policía local identificó y arrestó al presunto responsable, gracias a cámaras de vigilancia y fragmentos del vehículo implicado, un Toyota Fortuner. La investigación continúa bajo cargos de homicidio culposo y conducción temeraria, mientras el país entero lamenta la pérdida de una leyenda.
De la tragedia personal al renacimiento deportivo
Nacido el 1 de abril de 1911 (según su pasaporte británico), Fauja Singh no comenzó a correr hasta los 89 años. Lo que podría parecer un inicio tardío fue, en realidad, una forma de supervivencia emocional. Tras la pérdida de su esposa y el trágico fallecimiento de su hijo menor Kuldip, decapitado por una lámina de metal durante una tormenta, Singh cayó en una profunda depresión.
Fue entonces cuando, viviendo en Londres con otro de sus hijos, comenzó a asistir a eventos comunitarios sijs donde descubrió las carreras. Ver un maratón en televisión fue el detonante que cambiaría su destino. Así, a los 89 años, corrió su primer maratón en Londres en el año 2000.

Una carrera hacia la eternidad: récords, fama y longevidad
Entre los 89 y los 101 años, Fauja Singh corrió nueve maratones, incluyendo seis ediciones del Maratón de Londres y su hazaña más recordada: el Maratón de Toronto en 2011, que completó con 100 años de edad. Aunque no fue reconocido oficialmente por el Libro Guinness de los Récords debido a la falta de una partida de nacimiento, su historia se convirtió en leyenda viva.
En el Maratón de Toronto de 2003, registró su mejor tiempo con 5 horas y 40 minutos. A los 101 años, en 2013, se retiró de las competiciones tras correr una carrera de 10 kilómetros en Hong Kong, que completó en 1 hora y 32 minutos. Nunca dejó de moverse: incluso a los 114 años, salía a caminar todos los días para mantenerse activo.
El legado de un atleta improbable
Fauja Singh no fue solo un corredor. Se convirtió en un símbolo global del envejecimiento activo y la resiliencia. Su figura traspasó las pistas y llegó a la cultura popular. Fue imagen de campañas publicitarias como “Impossible is Nothing” de Adidas, participó en actos de caridad y en 2012, fue portador de la antorcha olímpica en los Juegos de Londres.
Además, protagonizó iniciativas junto a organizaciones como PETA, siempre enfocado en transmitir un mensaje de respeto, salud y compasión. Su estilo de vida fue simple pero riguroso: comía poco, evitaba la comida procesada y comenzaba el día con té, linaza y agua tibia. “Comer menos, correr más y ser feliz”, solía repetir.
Un impacto que va más allá del deporte
El primer ministro de India, Narendra Modi, fue uno de los tantos líderes que lamentaron la pérdida. En sus redes sociales lo describió como “un atleta excepcional con una determinación increíble” y destacó su impacto en la juventud india.
Pero el legado de Fauja Singh no se mide solo en kilómetros recorridos o marcas alcanzadas. Se mide en las vidas que tocó, en los corazones que inspiró y en el mensaje profundo de que nunca es tarde para comenzar de nuevo. Su historia fue contada en documentales, biografías e incluso en programas educativos que hoy lo citan como ejemplo de perseverancia.
El hombre que desafió al tiempo
Pocos saben que Fauja Singh no pudo caminar bien hasta los cinco años debido a una debilidad congénita en las piernas. Tampoco asistió a la escuela ni practicó deportes en su juventud. Fue campesino gran parte de su vida, alejado del mundo competitivo. Su historia es la demostración viva de que el cuerpo puede ser frágil, pero la voluntad lo puede todo.
Durante más de dos décadas, fue la prueba andante de que el deporte puede sanar. “Correr fue la forma que Dios me dio para distraerme del sufrimiento”, dijo una vez, y esa frase hoy resuena con más fuerza que nunca.
🇮🇳 | AHORA: El maratonista indio Fauja Singh, de 114 años, murió después de ser atropellado por un automóvil mientras cruzaba la calle en su pueblo en Punjab.
El conductor huyó del lugar. A pesar de los esfuerzos médicos, Singh falleció en el hospital el lunes por la noche.… pic.twitter.com/Z6P8ULQ7a3
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) July 15, 2025
Fauja Singh: una huella imborrable en la historia del deporte
La historia de Singh no solo desafió la biología y los récords, también rompió barreras culturales y generacionales. Fue homenajeado en la comunidad sij, donde era profundamente respetado. Vivía su fe con la misma dedicación con la que enfrentaba cada maratón: con humildad, disciplina y entrega total.
Hoy, su muerte en circunstancias tan injustas deja una mezcla de dolor y admiración. Si bien el accidente que le quitó la vida representa una tragedia, también abre una oportunidad para recordar su mensaje de vida: resiliencia, movimiento, esperanza y conexión humana.

Un maratón que nunca terminó
Fauja Singh vivió 114 años desafiando la lógica y terminó su camino de la forma más humana posible: caminando. Aunque el destino le jugó una última mala pasada, su espíritu permanece.
Cada persona que se calce unas zapatillas y salga a correr, cada anciano que se anime a moverse a pesar del dolor, cada joven que crea que ya es tarde para empezar, encontrará en Fauja Singh una guía silenciosa y poderosa.
Porque hay historias que no se corren para ganar, sino para darle sentido a la vida.

