Agustín Lozano y su camino a la reelección en la FPF

Agustín Lozano va por su tercer mandato consecutivo en la Federación Peruana de Fútbol, en un proceso electoral sin oposición y con un respaldo casi absoluto. Su reelección abre interrogantes sobre el futuro institucional del fútbol peruano y plantea dudas sobre la transparencia, renovación y rumbo del deporte nacional.

Erick Galvez
6 Min de lectura
Lozano solo en la carrera por la FPF / EFE

La permanencia de Agustín Lozano marcaría un nuevo ciclo en la Federación Peruana de Fútbol, donde el continuismo ha desplazado a la alternancia y los cuestionamientos siguen vigentes.


Elecciones sin competencia: Lozano, único candidato a la FPF

El próximo 18 de agosto de 2025, la Federación Peruana de Fútbol (FPF) celebrará elecciones anticipadas, pero con una sola lista en competencia: Agustín Lozano Saavedra será el único candidato para presidir nuevamente el organismo rector del balompié nacional, extendiendo su gestión hasta el año 2030.

Lejos de ser una elección con pluralidad democrática, el proceso está marcado por la ausencia total de oposición. Según fuentes de la FPF, no se presentaron otras listas, consolidando a Lozano como la figura indiscutible del fútbol peruano, más por acumulación de poder que por resultados deportivos o gestión ejemplar.


Un control casi absoluto: respaldo de las Ligas Departamentales

Uno de los factores clave detrás de esta reelección es el sólido respaldo de las 25 Ligas Departamentales de fútbol, donde 21 presidentes han sido reelectos recientemente y acompañarán a Lozano hasta al menos 2029. Este control territorial le asegura una base electoral firme y sin fisuras dentro de la estructura federativa.

Con 23 años liderando la Liga de Lambayeque, Agustín Lozano es, él mismo, ejemplo de permanencia indefinida. Este dominio regional ha sido fundamental para construir una red de poder que, con los años, ha dejado fuera a cualquier liderazgo alternativo.


Un historial de permanencia y polémicas

Lozano inició su carrera en la FPF en 2007 como parte del directorio de Manuel Burga, otro dirigente con amplia permanencia (2002-2014). En 2018 asumió la presidencia tras la salida de Edwin Oviedo, involucrado en investigaciones fiscales. Desde entonces, ha sido electo y ahora busca su tercer mandato consecutivo.

Pero su figura no está libre de controversias. Ha sido objeto de investigaciones periodísticas, cuestionamientos por su desempeño como alcalde en Chongoyape y por la falta de transparencia en las decisiones dirigenciales. Pese a ello, su poder no ha hecho más que consolidarse.


Una Junta Directiva a medida

La nueva lista de Lozano incluirá a Raúl Lozano Peralta, presidente del club Carlos A. Mannucci, y a Juan Andrés Ricketts, representante de la Asociación de Futbolistas del Perú. Ambos nombres están estrechamente vinculados a su actual gestión, lo que refuerza la idea de una directiva diseñada a su medida, sin espacio para voces disidentes o nuevas ideas.

No hay señales de una apertura institucional. Las decisiones clave, como la elección del próximo entrenador de la selección nacional, también están quedando en manos del mismo círculo directivo que ha dirigido el fútbol peruano en los últimos años, con escasos resultados deportivos.


El fútbol peruano sin alternancia ni visión de futuro

Esta nueva reelección plantea una reflexión profunda sobre el estado de la gobernanza deportiva en Perú. En casi dos décadas, el fútbol nacional ha estado controlado por apenas dos nombres: Burga y Lozano. El primero dirigió la FPF durante 12 años; el segundo está por alcanzar los 11.

En todo ese tiempo, los problemas estructurales del fútbol peruano han persistido: campeonatos desorganizados, escasa inversión en menores, falta de planificación a largo plazo, y una selección nacional que, más allá de los logros de Gareca, no ha mantenido una línea ascendente sostenida.


¿Qué viene después del 18 de agosto?

A menos de cinco semanas del proceso, la pregunta ya no es si Agustín Lozano será reelegido. Lo será. La verdadera incógnita es qué rumbo tomará el fútbol peruano en los próximos cinco años bajo su mandato:

  • ¿Se profesionalizará realmente la Liga 1?
  • ¿Se mejorará la formación juvenil en provincias?
  • ¿Habrá transparencia en la gestión de fondos y patrocinios?
  • ¿Se permitirá la participación de otras voces en las decisiones clave?

Lo cierto es que, si bien Lozano ha sabido consolidar su poder dentro de la FPF, aún está lejos de convencer a la afición, a los clubes menores y al público en general de que su gestión será diferente en este nuevo periodo.

Reelección asegurada en la FPF
Reelección asegurada en la FPF / EFE

Conclusión: Poder sin oposición, pero sin dirección clara

Agustín Lozano seguirá al mando de la Federación Peruana de Fútbol, pero el verdadero reto no está en ganar una elección sin rivales, sino en transformar un sistema que ha demostrado ser resistente al cambio. La pelota, como siempre, sigue rodando… pero las decisiones se toman en una sola cancha.

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