Carlos Alcaraz y un regreso a la pesadilla de las lesiones
Carlos Alcaraz, el prodigio murciano del tenis mundial, ha vuelto a tropezar con un obstáculo que ya creía superado: su propio cuerpo. El joven español, número tres del mundo, no disputará el Mutua Madrid Open por una lesión que sufrió durante la final del Conde de Godó ante Holger Rune. Lo que en un inicio parecía una simple molestia terminó convirtiéndose en un revés doble: una lesión en el aductor derecho y otra en el isquio izquierdo que lo obligan a parar y priorizar su salud con la mira puesta en Roland Garros.
“Si jugaba, podía romperme más. No quiero estar parado más meses de la cuenta”, declaró Alcaraz con un tono sereno pero resignado. Su decisión fue anunciada en una rueda de prensa emotiva en Madrid, donde explicó los motivos de su baja y su hoja de ruta para volver lo antes posible al circuito.
🔴OFICIAL
🎾Carlos Alcaraz confirma que no juega el Mutua Madrid Open #MMOPEN
🗣️»No han salido las cosas como yo quería para jugar aquí», ha dicho el murciano
«Hemos tomado la decisión de no tomar riegos», ha agregado#TenisRTVE https://t.co/89945R0lRG a través de @rtve pic.twitter.com/SE0UAbf4SX
— Teledeporte (@teledeporte) April 24, 2025
Las alarmas se encendieron en Barcelona
Todo comenzó en el inicio del segundo set en la final del Barcelona Open, cuando Carlos pidió la entrada del fisioterapeuta con un gesto serio y una sola palabra: “Fisio”. El murciano sintió un pinchazo en la cara interna del muslo derecho, una señal que no se podía ignorar. Aunque regresó a la pista para terminar el partido, cayó frente a un inspirado Holger Rune por 7-6 (8-6) y 6-2, visiblemente limitado.
Más allá del resultado, lo preocupante fueron las sensaciones. “Se me fue el foco. En vez de pensar en el juego, pensaba en si iba a aguantar físicamente”, confesó. Posteriormente, una resonancia magnética confirmó las sospechas: no solo había afectación en el aductor derecho, sino también una lesión en el isquio izquierdo.
Un calendario exigente que pasa factura
El calendario apretado del circuito ATP no perdona. En apenas 12 días, Alcaraz disputó 10 partidos entre Montecarlo y Barcelona, una carga física excesiva que terminó pasándole factura. “Jugar tantos partidos sin descanso tiene un precio. Lo sabía, pero quería competir. A veces la ilusión va por delante del cuerpo”, reconoció.
El tenista de El Palmar, que venía de una larga racha sin lesiones tras superar los problemas de antebrazo en 2024, parecía haber alcanzado cierta estabilidad física. Sin embargo, la exigencia de la gira de tierra batida lo devolvió al “terreno pantanoso” de las lesiones, un fantasma que parecía olvidado.

Repercusiones en el ranking y el número uno mundial
Su ausencia en Madrid no solo significa perder un torneo clave, sino también implica consecuencias directas en el ranking ATP. Al no poder defender los cuartos de final del año anterior, Alcaraz se mantiene con 7850 puntos y pierde la posibilidad de escalar posiciones.
Este parón beneficia indirectamente a Jannik Sinner, quien conservará el número uno del mundo hasta Roland Garros, asegurando al menos 52 semanas consecutivas en la cima del tenis. Aunque Sinner ha estado en el ojo del huracán por su sanción de tres meses tras un positivo por clostebol, podrá volver en Roma y llegar como principal cabeza de serie al Grand Slam parisino.
Madrid pierde a su campeón
La baja de Alcaraz supone un duro golpe para el Mutua Madrid Open. Ganador en 2022 y 2023, era una de las grandes atracciones del torneo junto a figuras como Novak Djokovic, Daniil Medvedev o Stefanos Tsitsipas. Su ausencia deja un vacío simbólico en la Caja Mágica y despierta la incertidumbre sobre si podrá estar en Roma, la última gran parada antes de Roland Garros.
A pesar de no haber entrenado los días previos, Alcaraz mantuvo una agenda pública muy activa: presentación de su documental con Netflix, actos promocionales y apariciones en televisión. Aunque con ilusión, el desgaste físico y emocional terminó pasando factura.
Mirando a París: el gran objetivo
Consciente de lo que está en juego, Alcaraz ha optado por ser cauto. “Un Grand Slam es un Grand Slam”, afirmó con claridad, dejando entrever que la prioridad es Roland Garros, donde defiende título. La decisión de no jugar en Madrid responde a una estrategia clara: evitar riesgos innecesarios y asegurar una recuperación completa.
El tenista volverá a realizarse pruebas médicas en los próximos días para valorar si puede reaparecer en Roma. “Esta lesión ya la he vivido, conozco los tiempos y sé cómo tratarla. Estoy convencido de que volveré más fuerte”, aseguró con optimismo.

Conclusión: El precio del éxito
La historia reciente de Carlos Alcaraz es un reflejo del precio que se paga por estar en la élite del tenis. Entre la exigencia física del circuito, las expectativas y la presión del ranking, el cuerpo empieza a enviar señales que no se pueden ignorar. Alcaraz, aún con 21 años, demuestra una madurez admirable al priorizar su salud.
Madrid se queda sin su héroe, pero el tenis español puede estar tranquilo: su futuro sigue intacto. Y París ya lo espera.

