Manchester United lo hizo de nuevo. En una noche vibrante en Old Trafford, los Red Devils vencieron 4-1 al Athletic Bilbao y sellaron su pase a la final de la UEFA Europa League 2025 con un aplastante resultado global de 7-1. El conjunto inglés, que ya había dejado prácticamente sentenciada la serie con un contundente 3-0 en San Mamés, volvió a demostrar su jerarquía europea con un cierre demoledor en casa.
Una eliminatoria que se resolvió en dos actos
El duelo de ida en Bilbao fue fundamental para entender el desarrollo de esta semifinal. En San Mamés, el equipo dirigido por Ruben Amorim sorprendió con un primer tiempo perfecto: Casemiro abrió el marcador y Bruno Fernandes selló un doblete que silenció al estadio vasco. Con esa ventaja de tres goles, el Manchester United viajó a Old Trafford con la confianza de haber dado un paso clave hacia la gran final continental.
Sin embargo, en el Teatro de los Sueños, el Athletic Bilbao mostró una cara diferente. A pesar de las sensibles ausencias de figuras como Iñaki Williams, Nico Williams y Oihan Sancet, los dirigidos por Ernesto Valverde salieron con coraje, intensidad y una propuesta ofensiva clara. En el primer tiempo, Álex Berenguer generó peligro y Alejandro Garnacho desperdició dos oportunidades claras que pudieron cambiar el rumbo del encuentro desde el inicio.
Un golazo de Jauregizar cambió la dinámica
A los 31 minutos del primer tiempo, el Athletic encontró su recompensa. Tras un error en la salida de Harry Maguire, Mikel Jauregizar aprovechó el rebote para clavar un golazo al ángulo superior izquierdo de Onana y colocar el 1-0 parcial. El tanto ilusionó a los vascos con una remontada épica y encendió las alarmas en el conjunto inglés, que hasta ese momento había mostrado poco juego ofensivo.
Bilbao mantuvo su propuesta en el complemento. Con tenencia de balón y presión alta, buscó el segundo gol que les metiera de lleno en la serie. Pero la falta de contundencia, sumada al desgaste físico, empezó a pasar factura.
Mount lidera la reacción de los Red Devils
La respuesta del Manchester United fue demoledora. A los 72 minutos, Mason Mount —ex Chelsea— selló una jugada individual de gran calidad: recibió en el área un pase de Leny Yoro, controló de taco orientado y definió con clase al segundo palo. Fue un golpe letal para el Athletic, que no pudo reponerse.
Seis minutos después, Casemiro volvió a aparecer en escena. El brasileño conectó de cabeza un centro milimétrico de Bruno Fernandes para anotar el 2-1 del partido y el 5-1 global. La serie, prácticamente definida, entró en un tramo final de dominio total de los locales.
Goleada final y pase a la definición
En los minutos finales, el Manchester United sacó a relucir toda su potencia ofensiva. A los 86′, Amad Diallo desbordó por la derecha y habilitó a Rasmus Hojlund, quien empujó el balón a la red. Y en tiempo de descuento, Mount marcó su segundo gol personal con un potente disparo desde fuera del área que selló el 4-1 definitivo.
Con esta victoria, el United se clasificó a su tercera final de Europa League en menos de una década. En 2017, el equipo venció al Ajax en Estocolmo; en 2021, cayó ante el Villarreal en una histórica tanda de penales. Ahora, buscará levantar nuevamente el trofeo en una final con sabor inglés.
El rival: Tottenham Hotspur
El adversario del Manchester United en la final será el Tottenham, que arrasó con Bodo/Glimt en la otra semifinal (5-1 en el global). Curiosamente, ambos finalistas se ubican en la parte baja de la Premier League —decimoquinto y decimosexto, respectivamente—, por lo que la Europa League representa una oportunidad de oro para salvar la temporada.
La gran final se disputará el próximo 21 de mayo en el estadio San Mamés de Bilbao, un escenario cargado de simbolismo tras la eliminación del equipo local. Será un enfrentamiento entre dos históricos del fútbol inglés que lucharán por conquistar Europa y asegurar su lugar en la próxima Champions League.
Manchester United: una historia de resurrección
La temporada 2024/2025 ha sido irregular para los Red Devils. Ubicados en la decimoquinta posición en la Premier, el club decidió apostar por un cambio radical al contratar al técnico portugués Ruben Amorim, quien poco a poco fue encontrando el equilibrio en el equipo.
Jugadores como Casemiro, Mount, Fernandes y Hojlund han recuperado protagonismo, mientras que jóvenes como Leny Yoro y Amad Diallo han demostrado estar a la altura de las exigencias europeas. El tramo final de la Europa League ha sido una bocanada de aire fresco en un año difícil a nivel local.
Athletic Bilbao: orgullo, ambición y desazón
Por el lado del Athletic, la eliminación duele, pero el camino recorrido deja enseñanzas y orgullo. Cuarto en LaLiga, por detrás de gigantes como Real Madrid, Barcelona y Atlético, el conjunto vasco ha tenido una campaña sobresaliente. Su propuesta ofensiva, su identidad de cantera y su resiliencia frente a las adversidades han sido elogiadas en toda Europa.
La falta de sus figuras claves en la semifinal fue determinante, pero aún así el equipo compitió con valentía. San Mamés será sede de la final, pero esta vez como testigo neutral.
Próximos compromisos antes de la final
El Manchester United no tendrá descanso. Antes de disputar la gran final en Bilbao, deberá enfrentar a West Ham y Chelsea por la Premier League. El equipo londinense, rival directo en la tabla, disputará a su vez la final de la UEFA Conference League el 28 de mayo, lo que suma aún más condimentos a un cierre de temporada intenso para el fútbol inglés.
Expectativas para la gran final
La final promete emociones fuertes. Dos equipos con historia, necesitados de gloria, se medirán en un escenario mítico. Para el United, levantar el trofeo significaría no solo sumar un nuevo título continental, sino también acceder a la Champions League, un objetivo clave tras una temporada doméstica decepcionante.
Para el Tottenham, la Europa League representa la oportunidad de revalidar su crecimiento en la segunda mitad del año y dar una alegría a su afición, luego de varios años de sequía internacional.
El 21 de mayo, San Mamés será testigo de una batalla entre dos viejos conocidos del fútbol británico. Una final inglesa en tierras vascas que promete ser memorable.

